miércoles, 23 de marzo de 2011

Sigueme el rollo, nunca mejor dicho






SINOPSIS

        Danny (Adam Sandler)  es un reconocido cirujano plástico que conquista a mujeres mediante trucos o engaños sobre su estado matrimonial, y cuando conoce a la chica que cree que es la mujer de sus sueños (Brooklyn Decker) no dudará en pedir a su empleada (Jennifer Aniston) que le ayude fingiendo ser su esposa y madre de unos hijos muy especiales para demostrar a su nuevo objetivo que no miente.


CRÍTICA

        Una nueva comedia romántica se estrenó hace varias semanas en nuestras carteleras, representada por dos actores que no fallan en su cita anual con este tipo de películas, por más que hayan intentado meter la cabeza en otro estilo de interpretación (si se le puede llamar a lo que hizo Adam Sandler en Click -2006-, infinítamente alejado del serio papel de Aniston en Derailed -2005-) siempre acaban volviendo a lo mismo, uno por ser un icono de la comedia y la otra por la dificultad que conlleva para los actores de series de éxito adaptar su carrera a la gran pantalla con cierta consecuencia. Bueno, contamos con ellos para pasar despreocupados un rato ameno, se supone, expectativas a un lado, ante semejantes especialistas en la materia.

        Decir que Sigueme el rollo (Just go with it -2011-) es una de las comedias románticas más entretenidas en algún tiempo no hace sino indicar el nivel al que hemos llegado a conformarnos, donde ya casi ni vemos donde se situaba el listón en el que partíamos con este género. Planteando una situación nunca vista antes, chico ligón (Adam Sandler) trabaja con chica madura (Jennifer Aniston) y este necesita de su ayuda para (desde el primer segundo queda claro cual será el final de ambos) aparentar un futuro divorcio y así poder conseguir una rubia explosiva. Ni que decir tiene lo creíble que resulta esta desembocadura de situaciones que afrontarán, ya que se hubiera solucionado antes del minuto 20 con el protagonista explicándole la verdad a su nueva víctima (Brooklyn Decker), aunque con esta declaración hubiéramos disfrutado de un cortometraje insulso.

        Lo que parece pintar bien ante circunstancias disparatadas con los hijos (sin duda, lo mejor, encarnados por Bailee Madison y Griffin Gluck) de Katherine, su empleada, enfrascados en hablar con acento cubano o actuando como un mafioso, acaba truncándose gracias a que el guión poco a poco va convirtiendo la película en otra floja comedia romántica más, repitiendo excesívamente los momentos acertados y tirando de tópicos más que esperados. Para el personaje excéntrico cuentan con Nicole Kidman (incluida una escena vestida con ropa de hawaiana que recuerda a otra de Moulin Rouge), algo que no consigue el resultado que espero querían lograr; ver a un famoso cometiendo extravagancias no tiene por qué ser sinónimo de mayores risas entre el público que si lo hubiera hecho otro actor que no desvirtúe al espectador (véase Dustin Hoffman y Barbra Streisand en Los padres de él (Meet the fockers -2004-), sigo sin entender la finalidad de sus actuaciones).

 Dadas las circunstancias, el hueco que ocupa esta película no puede ser otro que el que merecen sus creadores, un ejemplo de algo que tiene un aprobado pero que dista mucho de las mejores comedias románticas, si bien en varios instantes nos arranca una sonrisa espontánea, queda la incógnita de lo que pudo ser y no fue.




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