Tras la confirmación por parte de su representante, es oficial la defunción de uno de los pocos mitos vivientes del cine clásico que perduran hoy en día, después de aguantar los últimos meses en el hospital Cedars-Sinai Medical Center, una insuficiencia cardio respiratoria ha disipado la luz de un símbolo del séptimo arte.
Poco hay que decir sobre la trayectoria de una actriz cuya fuerza inundaba cada película en la que aparecía, con numerosas nominaciones a la categoría de mejor actriz en los premios de la academia estadounidense (ganadora en los años 1960 y 1966 por Una mujer marcada y ¿Quién teme a Virginia Wolf?, respectivamente) y protagonista de largometrajes que quedan en la memoria colectiva de todos nosotros, como La gata sobre el tejado de zinc (-1958-), con Paul Newman de compañero, o su participación en la película por entonces más costosa de la historia, Cleopatra (-1963-).
Nos conformaremos con una herencia de actuaciones históricas, que no es poco, y con que las estrellas de toda la vida, como Elizabeth Taylor, nunca se apagan.


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