viernes, 7 de octubre de 2011

Steve Jobs y Pixar, no sólo de manzanas vive el hombre




        Como todos ya sabéis, el pasado 5 de octubre falleció Steve Jobs, creador y fundador de Apple, y uno de los mayores accionistas de Disney Pixar. Un ciudadano al que lo que le ha quitado la enfermedad, el tiempo dará, poniéndolo en su lugar para convertirlo en leyenda. Porque ya lo era, a pesar de esa corriente tan humana que nos hace transformar con más facilidad en mítico a toda persona que nos deja. 

        Un sector nada desdeñable de la ciudadanía, incluidos muchos fanáticos de la marca de la famosa manzana mordida, desconocían el otro acierto sublime de Steve Jobs: haber comprado a finales de la década de los 80 una compañía de animación audiovisual por ordenador por menos de 6 millones de dólares, y tras arraigos y rupturas varias en los 90 con Disney, haberla vendido definitivamente en 2006 por 7.400 millones a la factoría de dibujos animados. 

        Inicialmente Pixar provenía de Lucas Film (otro regalo más que apuntar de George Lucas), cuyo deseo era crear una compañía que se dedicara a la investigación en la animación por ordenador en las películas que en los años anteriores habían estrenado. Como todos también sabéis, la primera trilogía Star Wars.




        Una mina que explotar debió ver en ella para invertir su esfuerzo en que despegara, al principio con muchos cortos, y desde el estreno de Toy Story (-1995-), con un sinfín de películas cada vez más adultas, que han llegado incluso a estar nominadas a mejor película en los últimos años, y que han recibido un total de 22 premios Oscar de la academia.

        La historia de la vuelta de Steve a Apple a medidados de los 2000, con los nombres propios de iPod, iPhone, Ipad, iTunes,etc, es tan notoria que no hace falta contarla, solo señalarla. Realizar un cambio en la forma de relacionarse, de comunicarse, de interactuar con la sociedad está al alcance de muy pocos, pero menos aún lo está crear dos empresas multinacionales cuya imagen es sinónimo de estar a la última, de esa sensación que todos conocemos, que al nombrar Pixar el primer pensamiento que nos viene a la cabeza es que nada malo va a ocurrir, que algo deslumbrante tendremos delante. 

        Por su carisma, el rey Midas de la tecnología deja huérfanas a sus dos grandes marcas, demasiado pronto como para poder haber evaluado desde su retiro todo lo que ha logrado. Personas que impactan y modifican la realidad que vivimos, personas con otra visión. Personas como Steve Jobs.





martes, 27 de septiembre de 2011

El arbol de la vida, poesía sensorial, lírica visual

                            





        Nueva York. En una supuesta época cercana a la nuestra, Jack (Sean Penn) es un ejecutivo opresivo que vive atormentado por los recuerdos. Como si los rascacielos de la gran ciudad fueran a atraparlo entre sí, comienza una especie de regresión mental en la que recuerda momentos de su infancia, manifiesta por la estricta y tosca educación de su padre (Brad Pitt) y, en contraposición, la dulce, tolerante y simbólicamente virginal recibida de su madre (Jessica Chastain).

        Por dónde empezar. Por el principio, por dónde sino, me asemeja en la complicada explicación de este film con la narración  del propio Malick. Tantas veces me vienen a la cabeza la insoportable levedad del ser que voy a acabar confundiendo el título original con la sensación que impregna la cinta. Es eso, de lo frágil que somos, de lo leve, de cómo una desgracia familiar, la muerte de un primogénito en el caso, puede condicionar hasta el fin tantas vidas alrededor y a la vez no alterar un solo ápice del universo. Con la combinación de imágenes de una belleza majestuosa, sobre elementos de la naturaleza, Terrence Malick enlaza paisajes helados con juegos de niños, golpeantes cascadas con riñas de madres o el descubrimiento de sensaciones nuevas en la infancia con imágenes preciosistas de toda materia, bañada por lo divino, de la naturaleza. La existencia de Jack es una minúscula e insignificante mota en el universo, erosionada por la vida, y educada por unos padres religiosos, así que por lo tanto es alto lógico que en su intento por recordar su desequilibrio emocional no sólo le vengan a la memoria imágenes racionales, sino también espirituales.  Muchos la señalarán, por las numerosas alegaciones (dentro de los escasos diálogos del film) a la teología como base de la educación, la razón por la que mucha parte de ésta película destelle todo elemento de la naturaleza, desde lo más insignificante hasta el planeta más golpeado por los rayos del sol, por igual de bellos, pero no por ello dejan de haber otros mensajes, preguntas filosóficas que los hombres se han preguntado desde milenios. 




        Las secuencias que acompañan a la familia de Jack siempre son reconocidas por utilizar planos contrapicados, en muchas ocasiones, sobre todo en elementos de la naturaleza, contrapicados perfectos, haciendo del espectador ferviente seguidor de lo que va sucediendo, parte activa emocional de la escena.

        Así como en La casa de los espíritus, donde varias generaciones de una familia iban trascurriendo y la propia casa ejercía de espectadora, inerte y atemporánea, de los días de cada persona, la vida pasa a través de cada personaje a modo de conducto por el que canalizarse, dejando la misma sensación de ser la verdadera protagonista infinita de la historia.
       
        Si no es sencilla la digestión del film, puestos a deshilachar la maraña reflexiva que Malick siempre garantiza, menos aún es la ingestión, por su total rechazo a muchos patrones cinematográficos que algunos espectadores puedan echar en falta. No se sorprendan si parte del público abandona la sala o si de repente le atañe cierto grado de desesperanza, tienen ante los ojos una película única que narra el crecimiento de un chaval, de una forma introspectiva y totalmente lírica los pasos que nos marcan en el desarrollo desde la niñez a la madurez.

        Especial atención hacia la influencia de un padre encarnado por, ahora sí, un merecido candidato a estar en la lista de nominados de la edición de los Oscar del próximo año. Brad Pitt acoge como símbolos de la figura paternal recia la barbilla echada hacia delante, los golpes en la espalda como muestra de afecto y unas notables señas de contención, un ejercicio por su parte del que podemos prever estar a punto de causar una implosión. Sospecho le pueda servir para el premio, lo veremos en unos meses, como veremos alguna que otra nominación más, fotografía y montaje como estandartes, por evidentes sendos derroches de talento. Nada de esto sería de extrañar dado el reconocimiento de la cinta, galardonada con la palma de oro en el festival de Cannes de este año.




        En lo que al argumento se refiere, poco importan los datos específicos que caracterizan al personaje, porque podría ser cualquier otro pasado. Marcado por la mano inconformista de su padre, un pianista inventor que convalida sus fracasos con la educación estricta que imparte a sus hijos, y el espejo maternal, cuya dualidad crearán en él sensaciones contradictorias; y cuando Jack recuerde y acepte que su padre solo era un artista frustrado que arrojaba y depositaba sus sueños en él, y que su madre poseía una autoridad moral no necesitada de pujanza,  se liberará de todo, se abrirá al paisaje, a la naturaleza que le embriagó en su niñez, a la lluvia; y el mar dejó de ser rencoroso, y entonces lo vio todo más claro, de la insoportable levedad del ser. El árbol de la vida, una oda a la vida.


viernes, 5 de agosto de 2011

Encuesta en la mente: ¿La mejor canción Disney?

       


        Estando como estamos en fechas veraniegas, me he dicho que por qué no poneros más deberes. Estoy seguro de que un click añadido no os será de mucho esfuerzo. Así pues, y hermanándolo con la encuesta que actualmente está en plazo en la que se os pregunta qué película de Disney os parece la mejor, os propongo un nuevo sondeo para elegir qué canción Disney ha sido para vosotros la más emotiva y pegadiza.

        En definitiva, la que más os ha gustado de toda la factoría animada. El tiempo para votar es el mismo que para la otra encuesta operativa, así que daros prisa en pensar qué momento mágico os ha envuelto más.

        Para facilitaros un poco la labor, os dejo los links de las canciones que pueden ser elegidas.

El Rey León                                - Hakuna Matata
El Rey León                                - Voy a ser rey león
El Rey León                                - El ciclo de la vida
El Rey León                               - Es la noche del amor
Aladdín                                      - Un mundo ideal
Alladín                                       - No hay un genio tan genial
La Sirenita                                 - Bajo del mar
La Sirenita                                 - Parte de tu mundo
Pinocho                                    - Dame un silbidito
El libro de la selva                     - Lo más vital 
El libro de la selva                     - Yo quiero ser hombre como tu
La Bella y la Bestia                     - Bella y Bestia son
La Bella y la Bestia                     - Canción de Bella
Blancanieves y los 7 enanitos       - Hi Ho
La bella durmiente                     - Eres tu mi principe azul
Hércules                                    - No importa la distancia
Tarzán                                       - En mi corazón vivirás
Pocahontas                                - Colores en el viento
Alicia en el país de las maravillas - Feliz no cumpleaños
 

Encuesta en la mente: ¿La mejor película de Disney?




        Hubo una época, no hace tanto de ello, en la que cada estreno de la factoría Disney iba acompañado de un sinfín de sonrisas infantiles, ávidos de que sus padres les acompañasen al cine a ver un nuevo cuento tradicional adaptado al cine de animación. Eran dibujos animados, conseguidos a la antigua usanza, es decir, cada imagen era dibujada a mano y gracias a una correlación de muchas se generaba movimiento (ya lo hablamos en el post sobre el montaje cinematográfico, solo que nos referíamos a fotografías), técnica que se fue depurando hasta lograr unas películas de una calidad realmente excelente. Dichos dibujos, obsoletos con la llegada de los programas de diseño informáticos, se erigieron como el buque insignia de Disney, que no escatimaba en comprar nuevos derechos de clásicos para  deleite del público. Las cosas del tiempo y del destino, Disney adquirió Pixar (si no puedes con tu enemigo, únete a él) y juntas siguen construyendo películas extraordinarias, cada vez más complejas y más adultas, en la mayoría de los casos desde un guión novedoso y no partiendo de un cuento público.

        De aquella Disney pre-informatizada queda poco en sus nuevas películas, por eso me pareció interesante dedicarle ésta nueva encuesta que acompaña agosto, excluyendo entonces a partir de la llegada de Pixar a la compañía del mítico Walt Disney. La selección puede ser algo parcial, como siempre en todas las encuestas, aunque he de decir que para mí las imprescindibles para todos sí que están. No obstante, podéis votar en “otros” y dejar algún comentario si creéis que vuestra película favorita no aparece en el listado.

        Espero como siempre vuestra participación, para no decepcionar a Bella, Simba, Ariel y demás compañeros tenéis de plazo hasta el día 15 de agosto. Gracias a todos.





martes, 2 de agosto de 2011

Inside Job, o la ilustración de la crisis

  




        Hace semanas ya del estreno en España del DVD del reciente ganador del Oscar al mejor documental en la última edición ofrecida en el teatro Kodak de Los Ángeles, y observo que ha realizado menos revuelo del que preveía, o seguramente del que quería que se produjese. Intentando no hacer caso a la parte de mí más visceral que piensa en conspiraciones gubernamentales, temerosas de una nueva inyección de razones para protestar en las calles, procuro quedarme con la ingrata idea de que éste magnífico documental no llegara a proyectarse más que en un par de cines a lo largo de el país. El éxito que hubiera tenido habría sido mucho mayor con una buena promoción en tiempos de premios, allá por febrero de este mismo año, se hubiera globalizado mucho más el reconocimiento a ésta cinta. Confiaremos en el boca a boca, y sobre todo en Internet.

       Dicha la palabra, por qué no seguir con ella. Globalización es un término que nada tenía que ver son nuestros abuelos, es algo con lo que ya nos hemos familiarizado pero no significa que todavía sepamos manejar. Que duda cabe que todos sabemos su efecto-consecuencia, no os voy a revelar nada que no sepáis: que no es tan simple como que un niño esté abriendo a la vez un Happy Meal del Mc Donald´s en un barrio marginal de El Cairo o de Playa del Carmen; existen otro tipo de connotaciones sociales, políticas, culturales, y cómo no, económicas.

        El documental comienza sugiriendo lo global. Islandia, un país que a priori poco tiene que ver con EE.UU. o nuestras ciudades, sufre a mediados de la década de los 2000 una burbuja financiera provocada por un endeudamiento desmesurado de sus bancos, calificados corruptamente por unas agencias calificadores con la triple A (la mejor nota posible y que da mas fiabilidad a los futuros clientes), entregados a la compra de productos bursátiles basura que tenían fecha de caducidad programada, para el propio negocio de solo unos cuantos.

        Es acertado que el documental comience fuera del entorno norteamericano, para desenfocar la mirada de Wall Street y observar que lo ocurrido, a pesar de su procedencia, ha sido terriblemente similar en cada país occidental.

        Dividido en partes bien diferenciadas, y ayudados por un Matt Damon que hace de narrador, los directores nos ponen en antecedentes, qué hizo que cambiara el rumbo a la desregularización de la economía estadounidense, señalan con documentación gráfica numerosos datos, cuales fueron las circunstancias que dieron a esta crisis, sus consecuencias o en qué situación nos encontramos actualmente. Además, en el lado opuesto al estilo del popular provocador documentalista Michael Moore (Bowling por Columbine, Fahrenheit 9/11), que tanto azotó la etapa Bush Jr y la sección conservadora norteamericana, se decantan por no aparecer en ningún momento delante de la cámara, dejando toda nuestra atención a los datos que nos van relatando con ilustraciones y más aún a los entrevistados, parte fundamental en este documental, que en la mayoría de casos quedan retratados de una manera casi absurda, por su total falta de criterio y humanidad. Considero loable la labor periodística que han realizado a la hora de entrevistar a personajes como altos cargos que aún siguen en el equipo Obama o consejeros financieros (actualmente ejerciendo la enseñanza en universidades norteamericanas con renombre), para conseguir tales declaraciones generadoras de impotencia y sobre todo, de vergüenza ajena.

        Y es que el único aviso que encuentro oportuno decir a alguien antes de ver esta cinta es la sensación que deja tras su visionado. Lo que se pudo evitar y no se evitó, las consecuencias titánicas y desgarros que sufrió el planeta, el origen y los precursores de la crisis con  nombres, apellidos y declaraciones, bochornosas eso sí. Hablaba de la sensación, si. De la sensación de pequeñez, de incredulidad. Del sinsentido que tiene que porque un puñado de personas decidan estafar a millones bajo el nombre de una multinacional, no tengan por qué asumir responsabilidades civiles o penales, y continúen beneficiándose con indemnizaciones de cientos de millones de dólares gracias al rescate del estado pertinente, que al fin de al cabo son el resto de ciudadanos, lo que hace que nos roben en primer lugar el dinero privado y particular, y en segundo lugar nuestro dinero público y común. Lo inevitable de lo global, diremos.




jueves, 2 de junio de 2011

Resultados Encuesta en la Mente: ¿La mejor película de Star Wars?

        Largo fue el tiempo que permaneció la encuesta para que votáseis vuestra película favorita de esta saga, al tener alguna que otra ampliación de plazo, y más larga ha sido la espera de los resultados de la misma. Circunstancias ajenas al que suscribe, son cosas de otra galaxia, seguramente más lejana que la de George Lucas.

        Agradeciendo vuestra participación, os indico que el episodio con mayor número de votos ha sido el quinto, con un 36%, The Empire Strikes Back (1980), seguido de los episodios tercero y sexto, Revenge of the Sith (2005) y Return of the Jedi (1983) ambos con el mismo porcentaje, un 18% de vuestros clicks cada uno. Hay mucha carga emocional en estas tres películas, por encima de las demás, quizá sea una razón para elegirlas, y así señalar también que los dos primeros episodios, The Phantom Menace (1999) y Attack of the Clones (2002), han quedado en último lugar, algo que no termina de sorprender dada la confesada diferencia cualitativa entre las dos trilogías.

        Dicho esto, espero no haber influido en el resultado al añadir en la presentación del sondeo un vídeo del quinto episodio. Mea culpa, no pude evitarlo, al igual que no puedo evitar añadir este vídeo montaje del sexto episodio, donde podemos ver al mismísimo Darth Vader dando instrucciones al estilo de El sargento de hierro (Heartbreak Ridge, 1986). ¿Os imagináis un inicio así?


Sobre Buñuel. Lo surrealista de la ignorancia





        Hay películas que engañan y directores que sorprenden. Para ser sincero, por qué no admitirlo, he de decir que hasta no hace mucho, cuando escuchaba el nombre de Buñuel lo primero que me venía a la cabeza era antiguo, añejo, obsoleto. Seguro que por mi falta de rigor, o de años, me precipitaba, como tanto ocurre en el cine, a hacer una valoración de la persona antes de conocer más a fondo su obra. Hace poco leí un artículo muy interesante sobre la vida de Buñuel, y descubrí el gigante internacional que me había estado perdiendo, todo un revolucionario, un artista polifacético que rompió barreras y nos dejó un conjunto de películas en las que predominaba un estilo que iba asomando en otras artes de la mano de propios amigos suyos, como Salvador Dalí. Ese estilo era el surrealista, y ambos, reconocidos mundialmente entre los padres de esta rama que agitó las mentes de los intelectuales del siglo XX, productos del orgullo patrio.


         El surrealismo como movimiento vanguardista, a pesar de que existen obras que sugieren lo mismo de siglos anteriores, data de primeros del siglo pasado, de la mano del poeta francés André Breton, líder e iniciador del movimiento, promulgó a través de un manifiesto la definición del mismo, “automatismo psíquico puro, por cuyo medio se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento...sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral”. Pocos años faltarían, entre 1925 y 1930 concretamente, para que artistas de la talla de Max Ernst, Yves Tanguy, Tristan Tzara, Louis Aragon, Luis Bueñuel o Salvador Dalí, se consideraran partidarios de Breton.

         Las influencias del movimiento tuvieron consecuencias poéticas, filosóficas, sociales y representación en todas las artes, desde la literatura, en su comienzo, pasando por la música, artes plásticas e incluso apareciendo en los medios audiovisuales, cuyo máximo exponente es el cortometraje realizado por Luis Buñuel y Salvador Dalí en 1928 titulado Un perro andaluz (Un chien andalou). Este cortometraje, nexo entre dos artistas superlativos y amigos, relata una historia irracional que remueve las emociones del público con imágenes impactantes. Un puro sueño entre ambos liberado de ataduras lógicas convertido en cine.

        Más tarde, como otros intelectuales obligados al exilio, el turolense se desplazo a sudamérica. Allí se consagraría en tierras mejicanas como uno de los directores más especiales de la alta historia del cine, dejando un legado de 42 películas dirigidas, tan inolvidables como Le charme discret de la bourgeoisie (ganadora a la mejor película de habla no inglesa en los Oscar de 1973), Ese oscuro objeto del deseo (nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1978), Viridiana (Palma de oro en Cannes de 1961, según dicen, su mejor obra) o El ángel exterminador (nominada en Cannes en  1962, película que trataremos en breve un poco más a fondo).

         Que duda cabe que, por mi parte, lo que resulta verdaderamente surrealista es no haber descubierto en profundidad la obra del director español más reconocido internacionalmente a día de hoy. Así, fui cambiando mi concepto de antiguo por transgresor, de añejo por fresco, de obsoleto por revolucionario. Un genio.




jueves, 28 de abril de 2011

El montaje cinematográfico, una ilusión óptica

        




        Existen algunos procesos en la creación de una película que son desconocidos para una parte del público, y para otra todavía permanece un concepto mal definido de lo que representa dentro del mundo cinematográfico. La sensación que sostiene el espectador al ver una película es de fluidez, como si de una novela de Auster se tratase o la melodía de una canción que escuchamos por primera vez, parece que todo está ensamblado por arte de magia y que ha existido siempre tal y como lo ven nuestros ojos. Es la magia del cine, una ilusión onírica que es capaz de hipnotizarnos convirtiendo la mentira en una verdad sensible. Al sentarnos en la butaca de una sala de cine, lo que vemos delante, sucesión de fotogramas que generan a su vez planos y escenas, se muestran con una sencillez y limpieza que ayuda a que exista un ritmo formal en la cinta. Nada queda a la improvisación, todo plano es rodado con una finalidad, con la intención de generar algún tipo de idea, emoción o reflexión en el espectador.

        Desde el comienzo hace ya más de un siglo de cine, sin introducirnos mucho en sus orígenes ya que no es el objetivo del post, se ha utilizado el montaje, ya que siempre ha sido necesario disponer de un sistema en el que se organizaran de forma activa los fotogramas filmados.

        A comienzos del siglo pasado, decía, cada vez se hacía más difícil intentar contar historias sin un montaje posterior al rodaje. Directores visionarios como el estadounidense Griffith (El nacimiento de una nación -1915-, Intolerancia -1916-), considerado como el creador del actual modelo cinematógrafico, y el letón Eisentein (El acorazado Potemkin -1925-, Octubre -1928-) allanaron el camino y sirvieron de inspiración a colegas venideros. Sus intenciones eran mostrar otra forma de hacer cine. Por ejemplo, filmaban planos de diferentes situaciones espaciales en distintos momentos temporales consiguiendo a través del montaje que hubiera un orden rítmico. Ambos, se dice, crearon dos estilos de montaje, el expresivo y el ideológico, respectivamente.

        De cualquier modo, si hay un nombre en la historia del cine que tenga relación con en el ensayo en el origen del montaje, ese es el de Lev Kuleshov. El cineasta soviético fue conocido por la aportación de su trabajo; experimentó respecto a la ordenación de fotogramas (en sus películas ya habían secuencias paralelas, alternadas o flashbacks), aunque quizá su obra más recordada por el público sea el llamado "efecto Kuleshov". En él, de una manera pionera demostraba que dependiendo del tipo de montaje se podían modificar las percepciones del espectador. Ayudándose de imágenes yuxtapuestas sobre un mismo plano, el de un hombre con gesto impertérrito (el actor Mozzuchin), conseguía alterar las sensaciones para con dicho individuo que vemos en pantalla , haciendo dudar sobre qué tipo de persona observamos o qué emoción está mostrando. ¿Un hombre que siente gula, compasión o lujuria? La gran mentira del cine, ante nosotros.




        A medida que han pasado los años y el cine nos ha regalado cientos y cientos de películas, cada director ha ido aportando su granito de arena y eligiendo cual de los tipos de montaje que nacieron a lo largo del siglo pasado le era más óptimo. En un personaje como Hitchcock, cuentan que optaba por rodar miles de metros de cinta llenos de variados planos para luego tener margen en la elección del montaje. Durante estos minutos, de valor incalculable dada su sapiencia, nos describe cómo y por qué eligieron los planos en la versión definitiva de Psicosis (-1960-), e incluso realiza su propio “efecto Kuleshov” particular. Tremenda la maestría que desprende.





        En el lado contrario, otro gran director de su época, estaba John Ford (La diligencia -1939-, El hombre tranquilo -1952-) ,  que se caracterizaba por diseñar y tener una cuidada consecución de secuencias que luego valdrían para el filme acabado. Él prefería grabar pocas tomas de cada secuencia siempre que le fuera posible, tenía el montaje acabado previamente al rodaje concebido. 

        Sin hacer un gran esfuerzo de memoria, recuerdo bastantes momentos arraigados a mi década de los noventa en los que, finalizando el visionado de una película, de vez en cuando descubría la importancia que había tenido el proceso del montaje, ese que poco se nombra, que tanto se confunde y que tantas consecuencias estilísticas produce en la película. Se presupone que esta parte de la creación de la película está ubicada al final de la misma, y sus acciones básicas son cortar, borrar, pegar, unir allá y meter sonidos aquí, dejando apartado y olvidando su principal cometido, el de sugerir ideas, crear mensajes, enviar conceptos. Sin parar a pensar en la complejidad del asunto, cuando tuve la oportunidad de ver películas que, como El silencio de los corderos (-1991-), La lista de Schindler (-1993-) o Pulp Fiction (-1994-), verifican la grandeza existencia del montaje como tal, me preguntaba cómo habían podido organizar un puzzle de imágenes y sonidos de manera no cronológica y aún así conseguir un ritmo consecuente que creara expectativas en el espectador, y por supuesto en mi. 

sábado, 23 de abril de 2011

Shutter Island, cuando en el suspense no hay sorpresa

 

 
SINOPSIS


        Los agentes federales Edward Daniels (Leonardo DiCaprio) y Chuck Aule (Mark Ruffalo) son enviados a un centro psiquiátrico, situado en una isla cuyo acceso está controlado desde el propio centro, con el fin de encontrar a una paciente desaparecida en extrañas circunstancias desde hace días. Con la dudosa colaboración de los profesionales que habitan la isla, encabezados por el jefe de psiquiatría John Cawley (Ben Kingsley, Gandhi -1982-, Oliver Twist -2005-), irán descubriendo incógnitas rodeados del ambiente enrarecido que domina el lugar.



CRÍTICA


        Para realizar un thriller psicológico y salir airado me vale con mi maestría, debió pensar el bueno de Marty antes de acometer este proyecto tan alejado de la línea a la que nos tenía acostumbrados. No es la primera vez que vemos a grandes directores explorar nuevos palos, con mejor o peor suerte, con el fin de descubrir otros modos de operar distintos o, quien sabe, demostrar al mundo ser profesionales todoterreno, capaces de convertir todo guión que cae en sus manos en una obra sublime recordada por decenios posteriores.

        Sin conocer la razón que llevó a Scorsese a interesarse por la novela homónima de Dennis Lehane, autor reconocido entre el público por su anterior trabajo, llevado al cine de la mano de Clint Eastwood en la magnífica Mistic River (-2003-), y adaptarlo a la gran pantalla, es de justicia decir que por contra del alto riesgo que existe en que un director de su talla apueste por algo diferente y salga mal parado, sin duda lo mejor del filme es la dirección y fotografía. Resulta en ocasiones manifiesto que los responsables de esta obra creyeron que por sus cualidades cinematográficas ya tendrían un gran porcentaje de una magnífica película de suspense, olvidándose de lo más importante: el guión. Y si, existen secuencias filmadas con una grandeza que solo está a la altura de unos pocos hoy en día; y no, Scorsese no patina en terrenos antes no conocidos. Ante esta obviedad, quien iba a pensar que lo que se nos pone por delante durante algo más de dos horas es una película sin fondo, cuyo guión es, siendo lo más importante, más aún en este tipo de películas, predecible y con un alma abocada a complacer los homenajes que el director desea mostrar.




        Vamos con la historia entonces, intentaré desvelar el menor número de hilos argumentales de Shutter Island, la cinta número cuarenta en la dilatada carrera del director estadounidense de origen italiano.
        El inicio del relato es desolador. El Marshall o agente federal Edward “Teddy” Daniels (Leonardo DiCaprio, The Beach -2010-, Revolutionary Road -2008-), sin saber de su procedencia aparece en una isla donde están recluidos los enfermos mentales criminales más peligrosos del país, conoce a su reciente compañero Chuch Aule (Mark Ruffalo, Zodiac -2007-, The kids are all right -2010-), con el fin de buscar a Rachel Solando, una paciente que se encuentra pérdida desde hace días fuera de la institución mental. El acceso al centro psiquiátrico entre unas medidas de seguridad inquietantes representa los mejores minutos del filme, donde reina la incertidumbre y cuando el descenso del protagonista en un incomunicado submundo infernal es verdadero. Progresivamente el agente percibirá que algo no marcha bien en el centro, dudando sobre la normalidad o no, como es lógico, que existe en este tipo de hospitales y las actuaciones de sus huéspedes. Donde comienza la locura y acaba la cordura, que es lo empírico y lo irreal, hasta un Marshall de su experiencia se encuentra intranquilo por el ambiente enrarecido en el que viven internos, médicos, policías y demás profesionales, todos con signos que generan desconfianza. Sensaciones que irán creciendo a medida que Teddy sufra alucinaciones, a modo de flashbacks que nos describan su origen, su vida familiar o sus miedos más viscerales, que no son sino pistas sobre las características del protagonista. Pasa que el espectador, a poco que haya visto algo similar dentro del género, está bastante resabiado, a estas alturas cualquiera va por delante de la película reordenando expectativas, como cuando uno lee una novela policíaca, conscientemente o no, asimilando imágenes, hilvanando detalles y adivinando lo que queda por venir. De este modo, resulta obvio hasta la extenuidad saber qué nos van a deparar los últimos minutos del film, al menos, el giro argumental principal que dispone la película, lo que no signifique que sea el definitivo, como tributo al género, tras su finalización quedará abierta más de una interpretación.  

        Hitchock, icono del género, argumentaba que hacía thrillers, no películas de misterio. Para él, crear un relevo entre el suspense y la sorpresa era fundamental para crear expectativas en el espectador. Que duda cabe que, si algo falta en Shutter Island es sorpresa, y en consecuencia queda desnuda la razón primaria de la cinta.


 

         Pero no todo es negativo en Shutter Island, Scorsese demuestra que puede filmar una película por encima de la media trabajando a medio gas, la actuación elaborada de Leonardo DiCaprio, sobre todo a medida que avanza su andadura por la fina cuerda que le sostiene a la razón, gana en credibilidad (recomiendo, como siempre, visionar la cinta en V.O.S.E.), y en muchas ocasiones la dirección de fotografía es especialmente acertada, recogiendo un ambiente pos segunda guerra mundial en el que se observan las nefastas consecuencias que marcaron al hombre que sobrevivió a aquel período. Además, he de señalar que me preocupaba antes de visionarla por el automático paralelismo que tiene con el mundo Lostiano (Lost -2004-) dado su argumento y escenografía, que por lo general  no recuerda demasiado, salvo una escena con una cueva de por medio. No diré más.


lunes, 18 de abril de 2011

Encuesta en la mente: ¿La mejor película de Star Wars?




        Como ya sabéis, pocas trilogías en la historia del cine han conseguido influir tanto a nivel social, así como los tremendos montantes económicos que aún sigue cosechando la factoría de George Lucas, cuya gallina de los huevos de oro continúa desde la década de los setenta generando beneficios a través del merchandising y derechos de autor, en el que destacan desde videojuegos para consolas a nuevas películas, como The Clone Wars (-2008-).

        Aprovechando que los rumores sobre la reedición de la saga completa de Star Wars en formato 3D, su posterior proyección en cines a partir de 2012, así como lo que podría ser una nueva trilogía que se estrenaría hayá por 2016 y que no tendría nada que ver con la estirpe Skywalker (evidentemente, si nos encontraríamos con el mismo universo creado por Lucas), toman cada vez más fuerza, parece apropiado sondear cuál de las seis películas de las que hemos podido disfrutar hasta el momento creéis que es la mejor, por lo tanto, os animo a participar hasta las 23.45 horas del 27 de abril.

PD: Personalmente me quedo con la que contiene más escenas y diálogos que puedan ser recordados entre cualquier persona que ni siquiera sea cinéfila: The Empire Strikes Back (-1980-)





      
        

lunes, 4 de abril de 2011

Festival de Málaga de Cine Español, premios y conclusiones



        Hace un par de días Málaga bajó el telón de su muestra anual cinematográfica con una gala de clausura rodeada de estrellas del celuloide nacional y de un ambiente en las calles, como en cada edición, excepcional. Gracias al entusiasmo y trabajo de muchos, este festival, por el que han pasado películas como Tapas (-2005-) de José Corbacho o Azuloscurocasinegro (-2006-) de Daniel Sánchez Arévalo (ganadoras en su año del premio a mejor película y mejor actriz, y premio al mejor guión, respectivamente), está consiguiendo tener cada vez más notoriedad a nivel nacional, situándose como un referente del cine español y apartando por unos días la crisis actual que reina, no menos en nuestra industria. 

        La decimocuarta edición del Festival de Málaga de Cine Español (FMCE) no se ha quedado atrás en cuanto a secciones, durante una semana, desde el 26 de marzo al 2 de abril, se han ofrecido exposiciones, encuentros con el público (Luis Tosar, Maribel Verdú o Santiago Segura, entre otros), masterclass (como Isaki Lacuesta o Lola Salvador), ciclos de cine en sección oficial, cosecha del año (en la que lo mejor del cine español de 2010 se volvía a emitir con precios simbólicos), Zonazine, día Sitges, etc, una programación amplia para poder elegir entre diferentes ámbitos. Todos los eventos de la agenda del festival estaban vinculados a centros asociados al mismo, como el Museo Carmen Thyssen, el Museo Picasso, Fnac Málaga, Cine Albéniz, Cine Echegaray, y por supuesto, el Teatro Cervantes, donde se han realizado, como en ediciones anteriores, las galas de inauguración y clausura y los estrenos más importantes de la sección oficial a concurso.

        Los premios del festival han sido repartidos principalmente entre la película del vasco Alberto Gorritiberea (Arriya-2011-), la gran sorpresa de la edición (cinco premios), el film de Tom Férnandez (¿Para qué sirve un oso? -2011-), una comedia ecólogica protagonizada por Gonzalo de Castro y Javier Cámara, y la gran triunfadora de este año, Cinco metros cuadrados (Max Lemcke -2011-), galardonada con la biznaga de oro a la mejor película, crítica social a la actual crisis inmobiliaria que sufre nuestro país e interpretada por Fernando Tejero (premiado también a mejor actor) y Malena Alterio, una pareja que ya demostró su compenetración en televisión.  

        En definitiva, películas de todo tipo, documentales, fotografía, conciertos y numerosos actos culturales, estos días en Málaga no se respiraba mar, en Málaga se respiraba Cine.




God of love, lanzando dardos envenenados

        ¿Que haríais si de repente se os concediera el papel de ser un cupido terrenal? ¿Os entregaríais a conquistar bajo semejantes medios de dudosa moral a la persona de vuestros sueños o por el contrario vuestra única intención sería ayudar a los demás? Esta es la situación con la que se encuentra el protagonista del cortometraje premiado con el Oscar en la categoría de ficción el pasado mes de febrero, escrito, dirigido y representado por el joven Luke Matheny.

        Raymand Goodfellow (irónico apellido) es un músico un tanto peculiar. En las actuaciones que cada noche ofrece con su grupo, no sabemos si dada la competencia que existe en este complicado mundo o para impresionar al amor de su vida y batería de su banda, Kelly, no le basta con ser un crooner y cantar una sugerente canción de Jazz, no para él. A pesar de que Ray lanza dardos al centro de una diana entre frase y melodía que va recitando, Kelly no le rinde el menor caso pues su mirada está puesta en Fozzie, el guitarrista y amigo de ambos (dardos y jazz, no se me ocurre una mejor combinación de estilos tan alejados que definan vidas). Todo cambiará cuando, tras mantener rezos a Dios suplicando la atención de su amor, Ray reciba en una pequeña caja dardos como caídos del cielo que provocarán un efecto enamoradizo en toda persona que sea pinchada.

        Un corto con una estética fresca, que aunque por ahora solo hayamos podido disfrutarlo en Canal Plus, seguro que su reciente éxito lo llevará a futuras promociones y emisiones en España. Decía, que su historia desenfadada se entremezcla perfectamente con el blanco y negro, un cortometraje que habla de la amistad y de la condición, o no, altruista del ser humano.

         Os dejo a continuación los primeros minutos del mismo, a la espera de su distribución comercial.



El americano, sobriedad en acción



 
SINOPSIS

        Jack (George Clooney, Syriana -2005-, Up in the air -2009-) es un solitario asesino a sueldo que tras una misión fallida en Suecia comunica a su contacto que desea realizar su último trabajo. Para ello, deberá refugiarse en un pueblo italiano donde le acecharán miedos internos y peligros del exterior.


CRÍTICA

        Hay temáticas cuyo tope hace años que parece establecido, o eso es lo que se han encargado de hacernos creer. Otra vez la misma historia, esto ya me suena de muchas ocasiones, solemos pensar, agotados, como en mi caso, y renunciando a ver cine de acción por esa falta de honestidad que demuestra la industria cinematográfica al ofrecernos siempre el mismo producto, en buena parte de esa oferta productos ridículos. No es el caso de El americano (-2010-), una película con tintes clásicos que a pesar de tener un argumento convencional, asesino a sueldo que busca redención incluido, logra transformarlo en cine adulto, demostrando la trascendencia que supone la forma de contar una historia. Siempre es la forma.

        El actor norteamericano interpreta a un asesino a sueldo, de personalidad parca y contenida, que vive su última etapa en el oficio y que decide junto a su superior tomarse un respiro y retirarse a un coqueto pueblo de Italia, Castel del Monte, donde realizará un trabajo para una compañera de profesión: la creación de un arma a medida. Allí principalmente se relacionará con la mujer a la que irá destinada su última misión (Thekla Reuten, Quiero ser famosa -2000-), con el cura del pueblo, el padre Benedetto (Paolo Bonacelli, Misión Imposible III -2006-), y una prostituta, interpretada por la cantante y actriz italiana Violante Placido. Durante su estancia en el pueblo sufrirá un proceso de reflexión y descubrimiento que lo modificarán paulatinamente, percibiendo detalles del exterior que le harán plantearse la viabilidad de su modo de vida. Hace tiempo que este actor dejó a un lado sus interpretaciones basadas en muecas que insinuaban semi sonrisas y pasó a ser un actor y director comprometido, arriesgando en muchas de sus obras y reconocido como un emblema y valor seguro del cine de nuestra era. Ojo, hablar de Clooney es cosa seria.

       Ya desde el mismo comienzo del film comprobamos lo que veremos (o no) hasta el final. Una primera escena de planos abiertos donde el ritmo es sosegado, nos enseña en la tenue iluminación de un ambiente alpino una pareja que comparte tiempo ocioso, la cual será interrumpida por el primer giro que conlleva al nudo de la película.

        Anton Corbijn, el director de la misma, no busca emitir imágenes con fuego y balas o escenas de explosiones y accidentes, que las hay, de una manera trivial, todo tiene su por qué y su forma, insisto, de contar algo. Porque no se entendería el drama interno que aborda progresivamente el protagonista, con la ayuda del entorno y personajes que le erosionan, sin una dirección elegante, pausada y sobria, en la que se nota la amplia experiencia atesorada por Corbijn, conocido por sus trabajos como fotógrafo en las revistas Vogue y Rolling Stone y como director de videoclips de numerosos grupos, como U2 (One -1992-, Electrical Storm -2002-), Coldplay (Viva la vida -2008-), Nirvana (Heart-Shaped Box -1993-) o Depeche Mode (Personal Jesus -1989-) entre otros.