viernes, 7 de octubre de 2011

Steve Jobs y Pixar, no sólo de manzanas vive el hombre




        Como todos ya sabéis, el pasado 5 de octubre falleció Steve Jobs, creador y fundador de Apple, y uno de los mayores accionistas de Disney Pixar. Un ciudadano al que lo que le ha quitado la enfermedad, el tiempo dará, poniéndolo en su lugar para convertirlo en leyenda. Porque ya lo era, a pesar de esa corriente tan humana que nos hace transformar con más facilidad en mítico a toda persona que nos deja. 

        Un sector nada desdeñable de la ciudadanía, incluidos muchos fanáticos de la marca de la famosa manzana mordida, desconocían el otro acierto sublime de Steve Jobs: haber comprado a finales de la década de los 80 una compañía de animación audiovisual por ordenador por menos de 6 millones de dólares, y tras arraigos y rupturas varias en los 90 con Disney, haberla vendido definitivamente en 2006 por 7.400 millones a la factoría de dibujos animados. 

        Inicialmente Pixar provenía de Lucas Film (otro regalo más que apuntar de George Lucas), cuyo deseo era crear una compañía que se dedicara a la investigación en la animación por ordenador en las películas que en los años anteriores habían estrenado. Como todos también sabéis, la primera trilogía Star Wars.




        Una mina que explotar debió ver en ella para invertir su esfuerzo en que despegara, al principio con muchos cortos, y desde el estreno de Toy Story (-1995-), con un sinfín de películas cada vez más adultas, que han llegado incluso a estar nominadas a mejor película en los últimos años, y que han recibido un total de 22 premios Oscar de la academia.

        La historia de la vuelta de Steve a Apple a medidados de los 2000, con los nombres propios de iPod, iPhone, Ipad, iTunes,etc, es tan notoria que no hace falta contarla, solo señalarla. Realizar un cambio en la forma de relacionarse, de comunicarse, de interactuar con la sociedad está al alcance de muy pocos, pero menos aún lo está crear dos empresas multinacionales cuya imagen es sinónimo de estar a la última, de esa sensación que todos conocemos, que al nombrar Pixar el primer pensamiento que nos viene a la cabeza es que nada malo va a ocurrir, que algo deslumbrante tendremos delante. 

        Por su carisma, el rey Midas de la tecnología deja huérfanas a sus dos grandes marcas, demasiado pronto como para poder haber evaluado desde su retiro todo lo que ha logrado. Personas que impactan y modifican la realidad que vivimos, personas con otra visión. Personas como Steve Jobs.





martes, 27 de septiembre de 2011

El arbol de la vida, poesía sensorial, lírica visual

                            





        Nueva York. En una supuesta época cercana a la nuestra, Jack (Sean Penn) es un ejecutivo opresivo que vive atormentado por los recuerdos. Como si los rascacielos de la gran ciudad fueran a atraparlo entre sí, comienza una especie de regresión mental en la que recuerda momentos de su infancia, manifiesta por la estricta y tosca educación de su padre (Brad Pitt) y, en contraposición, la dulce, tolerante y simbólicamente virginal recibida de su madre (Jessica Chastain).

        Por dónde empezar. Por el principio, por dónde sino, me asemeja en la complicada explicación de este film con la narración  del propio Malick. Tantas veces me vienen a la cabeza la insoportable levedad del ser que voy a acabar confundiendo el título original con la sensación que impregna la cinta. Es eso, de lo frágil que somos, de lo leve, de cómo una desgracia familiar, la muerte de un primogénito en el caso, puede condicionar hasta el fin tantas vidas alrededor y a la vez no alterar un solo ápice del universo. Con la combinación de imágenes de una belleza majestuosa, sobre elementos de la naturaleza, Terrence Malick enlaza paisajes helados con juegos de niños, golpeantes cascadas con riñas de madres o el descubrimiento de sensaciones nuevas en la infancia con imágenes preciosistas de toda materia, bañada por lo divino, de la naturaleza. La existencia de Jack es una minúscula e insignificante mota en el universo, erosionada por la vida, y educada por unos padres religiosos, así que por lo tanto es alto lógico que en su intento por recordar su desequilibrio emocional no sólo le vengan a la memoria imágenes racionales, sino también espirituales.  Muchos la señalarán, por las numerosas alegaciones (dentro de los escasos diálogos del film) a la teología como base de la educación, la razón por la que mucha parte de ésta película destelle todo elemento de la naturaleza, desde lo más insignificante hasta el planeta más golpeado por los rayos del sol, por igual de bellos, pero no por ello dejan de haber otros mensajes, preguntas filosóficas que los hombres se han preguntado desde milenios. 




        Las secuencias que acompañan a la familia de Jack siempre son reconocidas por utilizar planos contrapicados, en muchas ocasiones, sobre todo en elementos de la naturaleza, contrapicados perfectos, haciendo del espectador ferviente seguidor de lo que va sucediendo, parte activa emocional de la escena.

        Así como en La casa de los espíritus, donde varias generaciones de una familia iban trascurriendo y la propia casa ejercía de espectadora, inerte y atemporánea, de los días de cada persona, la vida pasa a través de cada personaje a modo de conducto por el que canalizarse, dejando la misma sensación de ser la verdadera protagonista infinita de la historia.
       
        Si no es sencilla la digestión del film, puestos a deshilachar la maraña reflexiva que Malick siempre garantiza, menos aún es la ingestión, por su total rechazo a muchos patrones cinematográficos que algunos espectadores puedan echar en falta. No se sorprendan si parte del público abandona la sala o si de repente le atañe cierto grado de desesperanza, tienen ante los ojos una película única que narra el crecimiento de un chaval, de una forma introspectiva y totalmente lírica los pasos que nos marcan en el desarrollo desde la niñez a la madurez.

        Especial atención hacia la influencia de un padre encarnado por, ahora sí, un merecido candidato a estar en la lista de nominados de la edición de los Oscar del próximo año. Brad Pitt acoge como símbolos de la figura paternal recia la barbilla echada hacia delante, los golpes en la espalda como muestra de afecto y unas notables señas de contención, un ejercicio por su parte del que podemos prever estar a punto de causar una implosión. Sospecho le pueda servir para el premio, lo veremos en unos meses, como veremos alguna que otra nominación más, fotografía y montaje como estandartes, por evidentes sendos derroches de talento. Nada de esto sería de extrañar dado el reconocimiento de la cinta, galardonada con la palma de oro en el festival de Cannes de este año.




        En lo que al argumento se refiere, poco importan los datos específicos que caracterizan al personaje, porque podría ser cualquier otro pasado. Marcado por la mano inconformista de su padre, un pianista inventor que convalida sus fracasos con la educación estricta que imparte a sus hijos, y el espejo maternal, cuya dualidad crearán en él sensaciones contradictorias; y cuando Jack recuerde y acepte que su padre solo era un artista frustrado que arrojaba y depositaba sus sueños en él, y que su madre poseía una autoridad moral no necesitada de pujanza,  se liberará de todo, se abrirá al paisaje, a la naturaleza que le embriagó en su niñez, a la lluvia; y el mar dejó de ser rencoroso, y entonces lo vio todo más claro, de la insoportable levedad del ser. El árbol de la vida, una oda a la vida.


viernes, 5 de agosto de 2011

Encuesta en la mente: ¿La mejor canción Disney?

       


        Estando como estamos en fechas veraniegas, me he dicho que por qué no poneros más deberes. Estoy seguro de que un click añadido no os será de mucho esfuerzo. Así pues, y hermanándolo con la encuesta que actualmente está en plazo en la que se os pregunta qué película de Disney os parece la mejor, os propongo un nuevo sondeo para elegir qué canción Disney ha sido para vosotros la más emotiva y pegadiza.

        En definitiva, la que más os ha gustado de toda la factoría animada. El tiempo para votar es el mismo que para la otra encuesta operativa, así que daros prisa en pensar qué momento mágico os ha envuelto más.

        Para facilitaros un poco la labor, os dejo los links de las canciones que pueden ser elegidas.

El Rey León                                - Hakuna Matata
El Rey León                                - Voy a ser rey león
El Rey León                                - El ciclo de la vida
El Rey León                               - Es la noche del amor
Aladdín                                      - Un mundo ideal
Alladín                                       - No hay un genio tan genial
La Sirenita                                 - Bajo del mar
La Sirenita                                 - Parte de tu mundo
Pinocho                                    - Dame un silbidito
El libro de la selva                     - Lo más vital 
El libro de la selva                     - Yo quiero ser hombre como tu
La Bella y la Bestia                     - Bella y Bestia son
La Bella y la Bestia                     - Canción de Bella
Blancanieves y los 7 enanitos       - Hi Ho
La bella durmiente                     - Eres tu mi principe azul
Hércules                                    - No importa la distancia
Tarzán                                       - En mi corazón vivirás
Pocahontas                                - Colores en el viento
Alicia en el país de las maravillas - Feliz no cumpleaños
 

Encuesta en la mente: ¿La mejor película de Disney?




        Hubo una época, no hace tanto de ello, en la que cada estreno de la factoría Disney iba acompañado de un sinfín de sonrisas infantiles, ávidos de que sus padres les acompañasen al cine a ver un nuevo cuento tradicional adaptado al cine de animación. Eran dibujos animados, conseguidos a la antigua usanza, es decir, cada imagen era dibujada a mano y gracias a una correlación de muchas se generaba movimiento (ya lo hablamos en el post sobre el montaje cinematográfico, solo que nos referíamos a fotografías), técnica que se fue depurando hasta lograr unas películas de una calidad realmente excelente. Dichos dibujos, obsoletos con la llegada de los programas de diseño informáticos, se erigieron como el buque insignia de Disney, que no escatimaba en comprar nuevos derechos de clásicos para  deleite del público. Las cosas del tiempo y del destino, Disney adquirió Pixar (si no puedes con tu enemigo, únete a él) y juntas siguen construyendo películas extraordinarias, cada vez más complejas y más adultas, en la mayoría de los casos desde un guión novedoso y no partiendo de un cuento público.

        De aquella Disney pre-informatizada queda poco en sus nuevas películas, por eso me pareció interesante dedicarle ésta nueva encuesta que acompaña agosto, excluyendo entonces a partir de la llegada de Pixar a la compañía del mítico Walt Disney. La selección puede ser algo parcial, como siempre en todas las encuestas, aunque he de decir que para mí las imprescindibles para todos sí que están. No obstante, podéis votar en “otros” y dejar algún comentario si creéis que vuestra película favorita no aparece en el listado.

        Espero como siempre vuestra participación, para no decepcionar a Bella, Simba, Ariel y demás compañeros tenéis de plazo hasta el día 15 de agosto. Gracias a todos.





martes, 2 de agosto de 2011

Inside Job, o la ilustración de la crisis

  




        Hace semanas ya del estreno en España del DVD del reciente ganador del Oscar al mejor documental en la última edición ofrecida en el teatro Kodak de Los Ángeles, y observo que ha realizado menos revuelo del que preveía, o seguramente del que quería que se produjese. Intentando no hacer caso a la parte de mí más visceral que piensa en conspiraciones gubernamentales, temerosas de una nueva inyección de razones para protestar en las calles, procuro quedarme con la ingrata idea de que éste magnífico documental no llegara a proyectarse más que en un par de cines a lo largo de el país. El éxito que hubiera tenido habría sido mucho mayor con una buena promoción en tiempos de premios, allá por febrero de este mismo año, se hubiera globalizado mucho más el reconocimiento a ésta cinta. Confiaremos en el boca a boca, y sobre todo en Internet.

       Dicha la palabra, por qué no seguir con ella. Globalización es un término que nada tenía que ver son nuestros abuelos, es algo con lo que ya nos hemos familiarizado pero no significa que todavía sepamos manejar. Que duda cabe que todos sabemos su efecto-consecuencia, no os voy a revelar nada que no sepáis: que no es tan simple como que un niño esté abriendo a la vez un Happy Meal del Mc Donald´s en un barrio marginal de El Cairo o de Playa del Carmen; existen otro tipo de connotaciones sociales, políticas, culturales, y cómo no, económicas.

        El documental comienza sugiriendo lo global. Islandia, un país que a priori poco tiene que ver con EE.UU. o nuestras ciudades, sufre a mediados de la década de los 2000 una burbuja financiera provocada por un endeudamiento desmesurado de sus bancos, calificados corruptamente por unas agencias calificadores con la triple A (la mejor nota posible y que da mas fiabilidad a los futuros clientes), entregados a la compra de productos bursátiles basura que tenían fecha de caducidad programada, para el propio negocio de solo unos cuantos.

        Es acertado que el documental comience fuera del entorno norteamericano, para desenfocar la mirada de Wall Street y observar que lo ocurrido, a pesar de su procedencia, ha sido terriblemente similar en cada país occidental.

        Dividido en partes bien diferenciadas, y ayudados por un Matt Damon que hace de narrador, los directores nos ponen en antecedentes, qué hizo que cambiara el rumbo a la desregularización de la economía estadounidense, señalan con documentación gráfica numerosos datos, cuales fueron las circunstancias que dieron a esta crisis, sus consecuencias o en qué situación nos encontramos actualmente. Además, en el lado opuesto al estilo del popular provocador documentalista Michael Moore (Bowling por Columbine, Fahrenheit 9/11), que tanto azotó la etapa Bush Jr y la sección conservadora norteamericana, se decantan por no aparecer en ningún momento delante de la cámara, dejando toda nuestra atención a los datos que nos van relatando con ilustraciones y más aún a los entrevistados, parte fundamental en este documental, que en la mayoría de casos quedan retratados de una manera casi absurda, por su total falta de criterio y humanidad. Considero loable la labor periodística que han realizado a la hora de entrevistar a personajes como altos cargos que aún siguen en el equipo Obama o consejeros financieros (actualmente ejerciendo la enseñanza en universidades norteamericanas con renombre), para conseguir tales declaraciones generadoras de impotencia y sobre todo, de vergüenza ajena.

        Y es que el único aviso que encuentro oportuno decir a alguien antes de ver esta cinta es la sensación que deja tras su visionado. Lo que se pudo evitar y no se evitó, las consecuencias titánicas y desgarros que sufrió el planeta, el origen y los precursores de la crisis con  nombres, apellidos y declaraciones, bochornosas eso sí. Hablaba de la sensación, si. De la sensación de pequeñez, de incredulidad. Del sinsentido que tiene que porque un puñado de personas decidan estafar a millones bajo el nombre de una multinacional, no tengan por qué asumir responsabilidades civiles o penales, y continúen beneficiándose con indemnizaciones de cientos de millones de dólares gracias al rescate del estado pertinente, que al fin de al cabo son el resto de ciudadanos, lo que hace que nos roben en primer lugar el dinero privado y particular, y en segundo lugar nuestro dinero público y común. Lo inevitable de lo global, diremos.