jueves, 2 de junio de 2011

Resultados Encuesta en la Mente: ¿La mejor película de Star Wars?

        Largo fue el tiempo que permaneció la encuesta para que votáseis vuestra película favorita de esta saga, al tener alguna que otra ampliación de plazo, y más larga ha sido la espera de los resultados de la misma. Circunstancias ajenas al que suscribe, son cosas de otra galaxia, seguramente más lejana que la de George Lucas.

        Agradeciendo vuestra participación, os indico que el episodio con mayor número de votos ha sido el quinto, con un 36%, The Empire Strikes Back (1980), seguido de los episodios tercero y sexto, Revenge of the Sith (2005) y Return of the Jedi (1983) ambos con el mismo porcentaje, un 18% de vuestros clicks cada uno. Hay mucha carga emocional en estas tres películas, por encima de las demás, quizá sea una razón para elegirlas, y así señalar también que los dos primeros episodios, The Phantom Menace (1999) y Attack of the Clones (2002), han quedado en último lugar, algo que no termina de sorprender dada la confesada diferencia cualitativa entre las dos trilogías.

        Dicho esto, espero no haber influido en el resultado al añadir en la presentación del sondeo un vídeo del quinto episodio. Mea culpa, no pude evitarlo, al igual que no puedo evitar añadir este vídeo montaje del sexto episodio, donde podemos ver al mismísimo Darth Vader dando instrucciones al estilo de El sargento de hierro (Heartbreak Ridge, 1986). ¿Os imagináis un inicio así?


Sobre Buñuel. Lo surrealista de la ignorancia





        Hay películas que engañan y directores que sorprenden. Para ser sincero, por qué no admitirlo, he de decir que hasta no hace mucho, cuando escuchaba el nombre de Buñuel lo primero que me venía a la cabeza era antiguo, añejo, obsoleto. Seguro que por mi falta de rigor, o de años, me precipitaba, como tanto ocurre en el cine, a hacer una valoración de la persona antes de conocer más a fondo su obra. Hace poco leí un artículo muy interesante sobre la vida de Buñuel, y descubrí el gigante internacional que me había estado perdiendo, todo un revolucionario, un artista polifacético que rompió barreras y nos dejó un conjunto de películas en las que predominaba un estilo que iba asomando en otras artes de la mano de propios amigos suyos, como Salvador Dalí. Ese estilo era el surrealista, y ambos, reconocidos mundialmente entre los padres de esta rama que agitó las mentes de los intelectuales del siglo XX, productos del orgullo patrio.


         El surrealismo como movimiento vanguardista, a pesar de que existen obras que sugieren lo mismo de siglos anteriores, data de primeros del siglo pasado, de la mano del poeta francés André Breton, líder e iniciador del movimiento, promulgó a través de un manifiesto la definición del mismo, “automatismo psíquico puro, por cuyo medio se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento...sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral”. Pocos años faltarían, entre 1925 y 1930 concretamente, para que artistas de la talla de Max Ernst, Yves Tanguy, Tristan Tzara, Louis Aragon, Luis Bueñuel o Salvador Dalí, se consideraran partidarios de Breton.

         Las influencias del movimiento tuvieron consecuencias poéticas, filosóficas, sociales y representación en todas las artes, desde la literatura, en su comienzo, pasando por la música, artes plásticas e incluso apareciendo en los medios audiovisuales, cuyo máximo exponente es el cortometraje realizado por Luis Buñuel y Salvador Dalí en 1928 titulado Un perro andaluz (Un chien andalou). Este cortometraje, nexo entre dos artistas superlativos y amigos, relata una historia irracional que remueve las emociones del público con imágenes impactantes. Un puro sueño entre ambos liberado de ataduras lógicas convertido en cine.

        Más tarde, como otros intelectuales obligados al exilio, el turolense se desplazo a sudamérica. Allí se consagraría en tierras mejicanas como uno de los directores más especiales de la alta historia del cine, dejando un legado de 42 películas dirigidas, tan inolvidables como Le charme discret de la bourgeoisie (ganadora a la mejor película de habla no inglesa en los Oscar de 1973), Ese oscuro objeto del deseo (nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 1978), Viridiana (Palma de oro en Cannes de 1961, según dicen, su mejor obra) o El ángel exterminador (nominada en Cannes en  1962, película que trataremos en breve un poco más a fondo).

         Que duda cabe que, por mi parte, lo que resulta verdaderamente surrealista es no haber descubierto en profundidad la obra del director español más reconocido internacionalmente a día de hoy. Así, fui cambiando mi concepto de antiguo por transgresor, de añejo por fresco, de obsoleto por revolucionario. Un genio.