lunes, 14 de febrero de 2011

Requiem for a dream, la importancia del montaje




SINOPSIS

        Harry (Jared Leto, La delgada linea roja -1998-, El club de la lucha -1999-) y su madre (Ellen Burstyn, Alicia ya no vive aquí -1974-, El exorcista -1973-) viven juntos en Brooklyn pero en mundos distintos: él es un joven cuyo objetivo principal es hacerse rico y tener una tienda de ropa junto a su novia, (Jennifer Conelly, Una mente maravillosa -2001-, Hulk -2003-), y ella es una anciana solitaria obsesionada con salir en su programa de televisión preferido; ambos utilizarán todos los medios posibles e imaginables mediante la venta y consumo de drogas.

 
CRITICA

        En estos días, casi enredados con la incipiente 83ª edición de los Oscars 2011, se habla en diferentes medios sobre un director que poco a poco va afianzándose como uno de los más prometedores para los años venideros. Se trata de Darren Aronofsky (Pi -1998-, Requiem for a dream -2000-, The fountain -2006-, The wrestler -2008-), que ha estrenado recientemente su magnífica Black Swan (-2010-), obra sobre la que trataremos más adelante.

       Hay momentos (películas, en el caso) en los que un director debe mostrar sus intenciones, fijar de lo que es capaz y de qué manera puede contar una historia basándose en un guión; plasmar su sello. Este salto cualitativo del que hablamos, se dio con Aronofsky en Requiem for a dream, por la que obtuvo el reconocimiento de gran parte de la crítica, premios como la Espiga de oro de Seminci o nominaciones al Oscar y Globo de Oro a mejor actriz de Ellen Burstyn.

        No es cosa fácil abordar la lacra de las drogas sin caer en el desprecio sobre los personajes vinculados, sin generar un entorno excluyente que aleje al espectador del origen que haya dado lugar a la situación en la que se encuentran. Así, a pesar de que existen varias lagunas y explicaciones no concluidas correctamente en personajes de menor interés, como el socio de Harry (sorprende ver a Marlon Wayans en un papel dramático), Aronofsky consigue que comprendamos las razones que llevan a cada uno hacia un destino irremediable, gracias sobre todo a las dos bazas principales de la película, la más que notable conjunción entre sonido y dirección, su montaje.

        La interesante labor realizada por Clint Mansell en la banda sonora del film es significativamente influyente en las sensaciones que generan, en diversos momentos, los sucesos que van aconteciendo, pues encuentra en Lux Aeterna (pieza considerada de culto y utilizada en numeroso trailers posteriores) un pilar básico para trasmitir.Sin embargo, no impactaría tanto sin la manera en la que está dirigida, con secuencias minuciosas, a veces fragmentando desde distintas perspectivas la pantalla, y detalladas de primeros planos (recuerda en muchos momentos a Danny Boyle y su Transpoitting), e intentado describir con movimientos de cámara en ocasiones excesivos y en otras brillantes las alucinaciones que sufren los cuatro protagonistas (algo que probablemente sea una señal de falta de capacidad narrativa), talón de Aquiles de Requiem for a dream, ya que su potente lado visual hace que flaquee en otros aspectos.

        En definitiva, esta película marca un antes y un después en la personal y arriesgada trayectoria del director estadounidense, con una trama desgarradora sobre sueños incumplidos, atrapándonos con un ritmo dinámico que a medida que avanza la historia transporta a un desenlace frenético en el que sus cuatro protagonistas afrontarán su particular purgatorio.

 
Lo mejor: Katy Hudyn, ritmo vertiginoso , sonido sobrecogedor, dirección.

Lo peor: vacíos en personajes, abuso de movimientos en la grabación.






2 comentarios:

  1. Esta peli es una puta maravilla
    (con perdón por lo de "peli")

    ¡obra maestrisima! Montaje extremo :-)

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  2. No puedo ser objetiva... me gusta Jared Leto.....así que tenía que decirlo.. muy buena peli...

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