Como todos ya sabéis, el pasado 5 de octubre falleció Steve Jobs, creador y fundador de Apple, y uno de los mayores accionistas de Disney Pixar. Un ciudadano al que lo que le ha quitado la enfermedad, el tiempo dará, poniéndolo en su lugar para convertirlo en leyenda. Porque ya lo era, a pesar de esa corriente tan humana que nos hace transformar con más facilidad en mítico a toda persona que nos deja.
Un sector nada desdeñable de la ciudadanía, incluidos muchos fanáticos de la marca de la famosa manzana mordida, desconocían el otro acierto sublime de Steve Jobs: haber comprado a finales de la década de los 80 una compañía de animación audiovisual por ordenador por menos de 6 millones de dólares, y tras arraigos y rupturas varias en los 90 con Disney, haberla vendido definitivamente en 2006 por 7.400 millones a la factoría de dibujos animados.
Inicialmente Pixar provenía de Lucas Film (otro regalo más que apuntar de George Lucas), cuyo deseo era crear una compañía que se dedicara a la investigación en la animación por ordenador en las películas que en los años anteriores habían estrenado. Como todos también sabéis, la primera trilogía Star Wars.
Una mina que explotar debió ver en ella para invertir su esfuerzo en que despegara, al principio con muchos cortos, y desde el estreno de Toy Story (-1995-), con un sinfín de películas cada vez más adultas, que han llegado incluso a estar nominadas a mejor película en los últimos años, y que han recibido un total de 22 premios Oscar de la academia.
La historia de la vuelta de Steve a Apple a medidados de los 2000, con los nombres propios de iPod, iPhone, Ipad, iTunes,etc, es tan notoria que no hace falta contarla, solo señalarla. Realizar un cambio en la forma de relacionarse, de comunicarse, de interactuar con la sociedad está al alcance de muy pocos, pero menos aún lo está crear dos empresas multinacionales cuya imagen es sinónimo de estar a la última, de esa sensación que todos conocemos, que al nombrar Pixar el primer pensamiento que nos viene a la cabeza es que nada malo va a ocurrir, que algo deslumbrante tendremos delante.
Por su carisma, el rey Midas de la tecnología deja huérfanas a sus dos grandes marcas, demasiado pronto como para poder haber evaluado desde su retiro todo lo que ha logrado. Personas que impactan y modifican la realidad que vivimos, personas con otra visión. Personas como Steve Jobs.

